Me estiras como a un hilo. Un hilo que crece y crece haciéndose cada vez más largo, tensando y estirándose cada vez más.
Pero hay algo que tú no sabes.
Ese hilo flexible no podrá estirarse eternamente y más pronto que tarde, se romperá.
Se partirá en dos pedazos, rasgándose, dejando dolor en cada una de sus mitades. Y lamentablemente habra tenido que soportar tanto que ya no habrá vuelta atrás.
El dolor perdurará por siempre.
sábado, 12 de julio de 2014
Como un hilo
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